San
Juan de la Cruz
Presbítero
y Doctor de la Iglesia
Por el 1529 se casa Gonzalo
de Yepes con Catalina Álvarez. Fueron
bendecidos con tres hijos: Francisco, Luis y
nuestro protagonista, el ínclito y dulce
San Juan de la Cruz. Nace en Fontiveros el 1542.
Luis muere muy pronto. Francisco será
terciario carmelita y llevará un vida
ejemplar.
Jugando de muy niño
cae en un pozo y "vio estando dentro, a
una Señora muy hermosa, que le pedía
la mano alargándole la suya, y él
no se la quería dar por no ensuciarla
y estando en esta ocasión llegó
un labrador con una hijada que llevaba, la lanzó
y sacó fuera". Esta Señora,
sabrá después este niño,
era la Virgen del Carmen que cuidaba ya de su
persona porque el día de mañana
será carmelita y perfeccionará
su Orden del Carmen.
Queda huérfano
de padre y se ve obligado a emigrar con su madre
y hermano por tierras de Medina.Asiste al Colegio.
Dice su hermano Francisco de él: "Juan
diose tan buena maña a su estudio, ayudándole
en él nuestro Señor, que aprovechó
mucho en poco tiempo".
Su madre para que gane
algo para la marcha de la cosa, pues las cosas
van muy escasas, le coloca en varios trabajos
manuales. Pero en todos fracasa. Se distrae.
Está absorto. Le pusieron como monaguillo
y lo hacía a las mil maravillas. Los
que le siguen de cerca ya han descubierto su
futuro: Vale mucho para los estudios que se
le dan muy bien, goza de una gran inteligencia
y preciosa memoraia y también sirve para
las cosas de la Iglesia... "Será
un buen clérigo o fraile" dicen.
Y no se engañaron.
Un día, ni corto
ni perezoso, se dirige al Convento de los Carmelitas
de aquella villa de Medina y ruega al P. Prior,
Ildefonso Ruiz, que lo acepte en su orden porque
"quiere consagrarse a Dios en la vida religiosa
en la Orden de los Hermanos de la Virgen María
del Monte Carmelo".
Así empieza su
noviciado con el nombre de Fray Juan de Santo
Matía. El 1564 el P. Provincial, Ángel
Salazar, le recibe los votos religiosos y pasa
a estudiar al célebre Colegio de San
Andrés de Salamanca. Aquí se entrega
de lleno a la vida de oración, de observancia
y de estudio. Es la admiración de todos.
Si alguien habla algo menos correcto, o está
faltando, al verle llegar, dicen: "Callad,
que viene Fray Juan".
A sus 25 años celebra,
con gran fervor, su Primera Misa. Con esta ocasión
va a Medina y tiene un providencial encuentro
con la santa Madre Teresa de Jesús que
acaba de fundar allí su segundo palomarcito
de la Virgen María. Ésta le habla
de su reforma y Juan de su deseo de mayor perfección.
Quedan encantados. Después la santa Madre
dice a sus monjas: "Ya tengo a fraile y
medio para la Reforma". El entero era él,
el medio, el P. Antonio de Jesús Heredia.
Aquí empieza la
nueva etapa de la vida del P. Juan de la Cruz,
como se llamará ya para siempre. Entra
a formar parte de la Reforma Descalza. Trabaja
con ahínco para que el Carmelo sea lo
que debiera ser y ahora se halla un tanto alejado
en algunos conventos. Es nombrado maestro de
novicios, confesor de monjas, fundador de nuevos
conventos, consejero provincial... Por empeñarse
en su reforma lo meten en la cárcel de
Toledo. Hubo de sufrir mucho por parte de los
que no querian la reforma e incluso por los
mismo hijos que él ha formado, porque
les llamó la atención cuando eran
sus novicios. Los PP. Diego Evangelista y Francisco
Crisóstomo, entre otros, le harán
cargar con la cruz que un día pidió
al Señor. Escribió obras inmortales
como: Cántico espiritual, Subida al Monte
Carmelo, Noche obscura, Llama de amor viva,
Avisos, Poesías, Cautelas, Cartas...
Es el "Místico Doctor". Lleno
de méritos muere en Úbeda el 14
de diciembre de 1591.
Este mes también:
San
Francisco Javier el 3 de Diciembre.
|