San
Ignacio de Loyola
Presbítero
y Fundador
San Ignacio, Iñigo
López de Loyola, nació en 1491
en Loyola, el último de trece hermanos.
Estuvo doce años como gentilhombre del
señor Arévalo, y cuatro años
a las órdenes del duque de Nájera,
virrey de Navarra.
Fueron años de
vida frívola cortesana, metido "en
cosas de mujeres, en galas, en revueltas y juegos
de armas". Estuvo a punto de ser procesado.
El año 1521, a sus treinta años,
cambió radicalmente su vida, como cuenta
en su Autobiografía. Luchó bravamente
en Pamplona. Quedó mal herido de la pierna
derecha, que le quedó más corta
que la otra. Fue trasladado a Loyola, donde
para entretenerse pidió libros de caballería.
Como no los tenían le dieron, en cambio,
la Vida de Cristo del Cartujano y otras vidas
de santos. A pesar de que aún distraía
sus pensamientos "en una alta señora",
seguramente Maragarita de Austria, hermana de
Carlos V e hija de Juana la Loca, a la que vio
en Tordesillas, la gracia de Dios estaba esperándole
ahí.
Poco a poco se fue embebiendo
de las buenas lecturas que le habían
proporcionado y se decía: "Santo
Domingo hizo esto, pues yo lo tengo que hacer.
San Francisco hizo esto, pues yo lo tengo que
hacer". Así se decidía a
"señalarse" -su verbo preferido-
en grandes empresas para mayor gloria de Dios,
el lema de su vida y de su obra. En Loyola,
en su cámara, hay esta inscripción;
Aquí se entregó a Dios Iñigo
de Loyola.
La Virgen lo confirmó
con una visitación. Su primer deseo fue
entrar en la Cartuja de Sevilla, después
de hacer un viaje a Jerusalén. Saliendo
de su casa se postra ante la Virgen de Aránzazu,
posiblemente visitó la Virgen del Pilar
en Zaragoza, y después de discutir sobre
la virginidad de María con un moro, llega
a Montserrat. Allí pasó la noche
velando las armas ante la Virgen.
Se dirige a Manresa a
orillas de Cardoner. Un año de oración
y penitencia, tentaciones y consolaciones "la
eximia elustración del Cardoner".
En la Santa Cueva nacen los Ejercicios Espirituales
"que recibió del Señor".
Marcha a Tierra Santa.
Se emociona en el monte Olivete y vuelve a Barcelona,
donde pasa dos años estudiando "para
poder ayudar a las ánimas".
Estudia año y medio
en Alcalá y un mes en Salamanca. A la
vez daba Ejercicios. Sospechan de él.
Tuvo cinco procesos con la Inquisición
y estuvo dos veces preso. Le ofrecen ayuda pero
confía sólo en Dios.
Parte para París
"sólo y a pie", con nieva y
hielo, en enero del 1528. Pasa siete años
estudiando preparándose para el sacerdocio.
Gana para la milicia de Cristo a Javier, Fabro,
Rodríguez, Laínez, Salmerón
y Bobadilla. Suben a Montmartre en 1534. Allí
nace la Compañía de Jesús.
Marcha Ignacio a Loyola
por enfermo. Vuelve a Venecia, donde le espera
el grupo aumentado por Codure, Broët y
Jayo. Son ordenados sacerdotes en Venecia. Ignacio,
para prepararse mejor, tarda año y medio
en decir su Primera Misa en Roma, en Santa María
la Mayor, después de la visión
de Storta.
Pablo II aprueba la Compañía.
Realizan en Roma una gran labor pastoral. Ignacio
envía Javier a la India, a otros a Brasil
y Etiopía y luego a todo el mundo, siempre
a las órdenes del Papa, en favor de la
Reforma Católica.
San Ignacio, dice Papini,
es el más católico de los santos.
Era un gran asceta y a la vez gran místico,
como San Juan de la Cruz. ¡Que vil me
parece la tierra cuando contemplo el cielo!,
exclamaba San Ignacio. Tuvo como nadie el don
de lágrimas en la celebración
de la Misa, como se ve en su diario. Es amoroso,
no sentimental. Vive la mística del servicio.
Su virtud preferida es la obediencia. En su
mesa sólo tenía el Nuevo Testamento
y el Gersoncito "la perdiz de los libros
espirituales" (el Kempis). San Ignacio,
Caballero Andante a lo Divino, murió
el 31 de Julio de 1556. Fue canonizado por Gregorio
XV el 1622 y esperemos que pronto sea proclamado
Doctor de la Iglesia Universal por la fecundidad
y difusión de su Ejercicios Espirituales.
"Apuntes
sobre el lenguaje de la fe católica
en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio
de Loyola",
de Francisco Canals Vidal para profundizar.
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