San
Luis Mª Grignion
de Montfort
Presbítero
|
|
|
San
Luis Mª Grignion de Montfort
|
Es el famoso autor de uno
de los libros más preciosos y más
divulgados sobre la Virgen María: La
verdadera devoción a la Virgen María
y también del celoso apóstol de
la Consagración filial o Santa Esclavitud
en honor de esta misma Señora.
Nació de padres
cristianos en Montfort (Bretaña francesa)
el año 1673. Fue el segundo de dieciocho
hermanos. Su padre era muy autoritario y de
un temperamento un tanto brusco. Quizá
de él heredó nuestro Santo este
mismo temperamento contra el que lucho durante
toda su vida. Pasó su infancia con una
Señora muy buena cristiana que, al no
poderle educar su madre, le confió para
que lo alimentara y formara en los principios
de la fe. Esta buena mujer dejó huellas
también muy hondas en su espíritu
que nunca olvidará. Muchas noches las
pasaba entre los libros, pues su padre disponía
de una bien nutrida biblioteca sobre muchas
materias que le interesaban al pequeño.
Fue enviado al colegio
de los padres jesuitas de Rennes donde pasó
ocho años entregado a los estudios de
humanidades. Aquí trabó gran amistad
con los padres carmelitas de esta ciudad que
gozaban en aquel entonces de una bien merecida
fama de santidad y de profunda y filial devoción
a la Virgen María. Entre aquellos religiosos
carmelitas que pertenecían a la célebre
reforma de Turonense, aprendió sin duda
la doctrina que después extendería
y haría famosa en la Iglesia de hacerlo
todo En María, Con María, Por
María y Para María... Que más
de medio siglo antes ya había extendido
el célebre carmelita Venerable Miguel
de San Agustín y su dirigida Ven. María
de Santa Teresa Petyt. Y muchos siglos antes
había practicado ya San Ildefonso de
Toledo. En el Colegio de Rennes se inscribió
en la Congregación Mariana que allí
estaba establecida y florecía, y en ella
hizo muy rápidos progresos en el camino
de la perfección y en el amor hacia Nuestra
Madre Amable.
Bien preparado para recibir
la ordenación sacerdotal, el 5 de junio
de 1700 recibía este sacramento y desde
entonces se entregó de lleno a su misión
evangelizadora. Él pidió ser enviado
a las misiones para allí gastarse por
Cristo enseñando su doctrina, pero los
superiores le hicieron ver que su puesto estaba
en su misma patria para que trabajara en defensa
de la fe cristiana, que aquellos días
estaba tan duramente atacada por la herejía
de los jansenistas, que amenazaban inficionarlo
todo con sus corrosivas doctrinas. Y a ello
se entregó en cuerpo y alma nuestro Santo.
Al bautizarle le fue impuesto el nombre de Luis
y cuando recibió la Confirmación,
él mismo por su gran afecto a la Santísima
Virgen añadió de MARÍA
a su nombre de bautismo.
Otra faceta de San Luis
fue el cuidado de los enfermos a los que amaba
como a Jesucristo y los cuidaba con mimos de
madre a pesar de su aspereza de carácter.
Fue capellán de grandes hospitales y
a todos atendía, consolaba y ayudaba
con medios materiales y espirituales.
La vida de San Luis no
fue una vida sembrada de rosas. La cruz le acompañó
desde la cuna hasta el sepulcro. Pero supo abrazarse
a ella con gran entereza y con el don de fortaleza.
La Virgen María, a la que llamaba "Reina
de los corazones" con gran afecto, le asistía
y protegía siempre. De Ella escribió
preciosos tratados y a Ella encomendaba todas
sus empresas. A Ella la llevaba en sus labios
y en su corazón y Ella era quien obraba
todos los prodigios.
Como le acompañaban
un grupo de amigos en sus apostolados misioneros
y marianos... con ellos, y a petición
de los mismos, fundó la Congregación
de Sacerdotes de la Compañía de
María o Monfortianos, hoy extendidos
en todas partes. Aquel hombre que había
recorrido toda Francia y otras naciones llevando
el mensaje de Jesucristo y de María...
a los cuarenta y tres años estaba extenuado
y partió al cielo el 27 de abril de 1716.
A su entierro acudieron más de cien mil
personas...
La
forma madura de devoción a María
de Gerardo Manresa Presas |