ENRIQUE RAMIÈRE,
APÓSTOL
DEL
CORAZÓN DE JESÚS

«Aquí es donde yo
quisiera derretirme en acciones de gracias y de reconocimiento
para con ese divino Corazón, poe las grandes mercedes
que nos ha hecho, queriendo servirse de nosotros para
darle a conocer, amar y honrar, pues tiene reservados
bienes infinitos a cuantos se emplearen en esto con todas
sus fuerzas t según su inspiración.»