|
«MADRE
DE LA DIVINA GRACIA»
«Concibiendo
a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo
en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras Él
moría en la cruz, cooperó en forma del todo
singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida
caridad, en la restauración de la vida sobrenatural
de las almas. Por tal motivo es nuestra Madre en el orden
de la gracia.»
Concilio Vaticano II, Constitución
dogmática Lumen gentium, 61
Temática:
La
respuesta de María
José
era judío
La
resistencia católica contra la Revolución
y Napoleón
Una
visión del Dos de Mayo
Las
doctrinas perniciosas de las Cortes de Cádiz
|