|
La editorial del número
de prueba de la Revista, diciembre 1943, presenta
el ideal al que viene a servir: a hacer conocer,
amar y esperar el Reinado social de Jesucristo,
ideal de la perfecta Cristiandad.
Para quienes hacen la revista,
todo el mensaje del Sagrado Corazón a santa
Margarita María de Alacoque, y en especial la
promesa de “Reinaré a pesar de mis enemigos”,
mueve y alienta la esperanza en la futura realización
de este ideal, con plenitud y extensión nunca
antes conocidas. Prenda de ella es la fiesta
de Jesucristo Rey, con cuya institución (1925)
–decía el mismo Pío XI en su Encíclica “Miserentissimus”
(1928)- no sólo poníamos en evidencia la supremacía
que a Cristo compete en todo el universo, en
la sociedad civil y doméstica y en cada hombre
en particular, sino que adelantábamos ya el
gozo de aquel día dichosísimo en que todo el
orbe, de corazón y voluntad, se sujetará al
dominio suavísimo de Cristo Rey.
"Con el título de
CRISTIANDAD
como nombre y como bandera, se dispone esta
revista a presentarse en el campo de las publicaciones
católicas con características bien definidas.
Ellas se indican ya al exponer la razón de su
título. Se irán definiendo más todavía al salir
a la luz sus primeros números.
Casi sin excepción,
cuando una revista aparece, viene a llenar algo
tan fríamente geométrico como debe ser lo que
se ha dado en llamar un vacío. CRISTIANDAD,
más que a llenar un vacío, viene a crearlo y
hacerlo sentir.
Viene, en primer lugar,
a despertar de nuevo el interés de los católicos
por todas aquellas cuestiones fundamentales
que, poco a poco, se han ido apartando de la
zona de sus preocupaciones, y especialmente
por los problemas que afectan directa o indirectamente
al perfeccionamiento y a la existencia misma
de la sociedad.
Pero, sobre todo, frente
a la inconsciencia o el pesimismo provocados
por la magnitud de los males presentes, CRISTIANDAD,
sin disimular el peligro ni cerrar los ojos
ante él, viene a fomentar la esperanza y a levantar
los corazones, proyectando la historia, y por
tanto el momento que vivimos, en la esfera superior
del plan de Dios.
Como anticipo y muestra
de lo que será, Dios mediante, CRISTIANDAD,
presentamos hoy este ejemplar. Por él se verá
que no pretende descubrir una doctrina nueva,
ni sentar cátedra alguna, sino simplemente proponer
y divulgar las enseñanzas de la Iglesia, de
sus Romanos Pontífices, y de sus Doctores, manantial
inagotable de eterna salud.
Una en su doctrina,
múltiple en sus aplicaciones, todas las manifestaciones
del espíritu humano tendrán cabida en sus páginas,
ordenadas siempre a aquel ideal superior.
Como el lector podrá ver en este número, CRISTIANDAD
no viene a ser una revista de carácter piadoso
o eclesiástico propiamente dicho, ni menos una
revista política. Será, en cambio, una revista
«social» en su sentido más amplio, porque se
interesará por todos los problemas de la sociedad
civil, aunque desde el punto de vista cristiano;
y también una revista «religiosa», porque se
interesará por los temas religiosos, aunque
desde el punto de vista social. Y todo ello
encaminado a llevar a la mente y al corazón
de sus lectores esta consoladora verdad: que
sólo en el Reinado social de Jesucristo, eficaz
promesa de su divino Corazón, encontrará la
sociedad el remedio de los gravísimos males
que actualmente la afligen y amenazan."
(Ramón Orlandis i Despuig, diciembre 1943)
|